Dorar la pildora

¿Cuál es el origen de la expresión ‘Dorar la píldora’?Utilizamos la expresión ‘dorar la píldora’ cuando pretendemos atenuar el efecto negativo que una mala noticia puede tener sobre una persona y queremos hacer la situación más agradable y fácil de sobrellevar. También cuando pretendemos obtener un favor de alguien  adornando la situación y haciéndola parecer más positiva o inocua de lo que realmente es.

El origen de la misma se remonta a los tiempos en que los boticarios preparaban los remedios farmacéuticos en forma de píldora manualmente y necesitaban un medio para disimular o eliminar el sabor amargo y desagradable de los compuestos químicos. No sucedía entonces como hoy en día, que las pastillas ya se fabrican en el laboratorio con un recubrimiento que disimula su mal sabor y amargor. En aquella época era labor del farmacéutico el lograr este efecto, y lo conseguía bañando el fármaco en una sustancia dulce para después someterlo al fuego (dorarlo), logrando así una capa exterior o costra más dura y de sabor dulce.

De esta forma enmascarada no sentimos el verdadero amargor de la píldora o noticia y se digiere más fácilmente o hacemos pasar por bueno y favorable algo que en verdad no lo es tanto.

 

 

Fuente de la imagen: ep_jhu vía photopin cc

Dorar la píldora

De acuerdo a José Mª Iribarren, esta expresión tiene el significado de dulcificar, disimular un daño o perjuicio; mitigar o disimular de algún modo una mala noticia.

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Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana, escribe lo siguiente: «Píldoras. Unas pelotillas medicinales y purgativas, que se toman por la boca, y los boticarios suelen dorarlas para disimular el amargo del acíbar que llevan dentro, y así quedó por proverbio: Píldora dorada, por los lugares honoríficos que tanto padecen de codicia y después amargan más que mil hieles».

 

 

Iribarren, José Mª; El porqué de los dichos. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación, Cultura, Deporte y Juventud. Novena edición. Octubre 1996, pág. 119.

Tomás es un adulador: te está dorando la píldora para ganar tu favor.

El Gobierno intentará dorarles la píldora a los ciudadanos para no causar su descontento con el aumento de los impuestos.

Esta oración no es una traducción de la original.

ⓘ Esta oración no es una traducción de la original.

ⓘ Esta oración no es una traducción de la original. The sun bronzed my skin last weekend at the beach.

Los rayos del Sol doran la piel de los bañistas en el balneario.

La carne se dora mejor en el asador que en la cocina.

En 3 días que estuvo en la playa, se le doró la piel.

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Qué es Dorar la píldora:

“Dorar la píldora” significa suavizar, disimular o dulcificar una mala noticia.

La expresión es de antigua data en la lengua española. Ya Sebastián de Covarrubias en el siglo XVI apuntaba que los boticarios, para disimular el sabor amargo de las píldoras, solían recubrirlas con una sustancia dulce.

Las píldoras, después, eran llevadas al fuego para dorarlas. De ahí que dorar la píldora sea prepararla para evitarle el trago amargo al enfermo.

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Así, pues, la locución “dorar la píldora” se estableció para indicar el hecho de atenuar el efecto negativo de una noticia desagradable, mitigándola con otro tipo de artificios que la hicieran más llevadera para la persona.

Dorar la píldora es, pues, hacer menos ingrata o amarga una novedad o acontecimiento, incluso para evitar que la persona a quien le es comunicada pueda tener una reacción muy fuerte.

Le doramos la píldora, por ejemplo, al niño que tenemos que llevar al dentista, prometiéndole que luego lo llevamos al parque a jugar.

Doramos la píldora, por ejemplo, cuando le compramos un regalo a un amigo antes de comunicarle la nueva no tan buena de que tiene que desocupar el apartamento que compartimos.

De esta forma, dorar la píldora también es presentar algo duro de manera más suave como precaución ante una mala reacción de la persona.

En inglés, una posible traducción para “dorar la píldora” podría ser “soften the blow”, que significa ‘suavizar el golpe’.

El idioma castellano se caracteriza por ser muy rico tanto en vocabulario como en expresiones que lo hacen único. Existen muchos dichos españoles que tienen un significado histórico y otros, como el conocido ‘dorar la píldora’, que nada tienen que ver con su significado literal, pero que hacen mucho más interesante si cabe nuestro idioma.

¿Qué es ‘Dorar la píldora’?

Aunque se podría pensar que la frase viene de algo literal relacionado con la medicina o las pastillas, lo cierto es que la expresión nada tiene que ver con eso. Como todos sabemos, ‘dorar la píldora’ viene a significar cuando se describe una situación en la que un individuo intenta obtener el favor de otro haciéndose el simpático con él o engatusándolo para obtener un beneficio.

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Originariamente se utilizaba para describir situaciones en las que un individuo maquillaba una noticia mala para no herir a la persona a quien iba dirigida y así no dañarla.

De acuerdo con el profesor José María Iribarren de la Universidad de Navarra que en 1996 publicó ‘El porqué de los dichos’, la expresión tiene el significado de «disimular un daño o perjuicio; mitigar o dulcificar de algún modo una mala noticia.»

¿De dónde viene la expresión?

Es difícil y complicado saber de dónde vienen muchas de las expresiones que en castellano hacen tan rico nuestro propio idioma.

Antiguamente las medicinas o los remedios contra las enfermedades del día a día las confeccionaban los llamados boticarios. En la actualidad son desarrolladas por grandes multinacionales farmacéuticas que desarrollan los fármacos para los ciudadanos.

Estos boticarios, no solo estudiaban y buscaban la manera de curar el mal de la persona que les pedía una solución a su enfermedad, también buscaban que el sabor fuera bueno para la persona que lo tomaba.

Como no existían la cantidad de excipientes que podemos encontrar en la actualidad, los boticarios se las ingeniaban para mezclar esos remedios con sabores que los hicieran más comestibles y así atenuar el sabor de las píldoras que vendían.

Lo normal era sumergir las pastillas en concentrados dulces que se mezclaban en sabor para que así absorbieran lo mejor posible el concentrado dulce. Después lo secaban a fuego lento hasta que estos componentes dulces producían una capa que envolvía a estos componentes más desagradables para el paladar de los pacientes.

Por esto comenzó a utilizarse esta expresión de manera literal porque los boticarios lo que hacían era dorar la píldora para hacerla más comestible. 

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