Las mentiras frases

No que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra.

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Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

Paulo Coelho (1947-?) Escritor brasileño.

El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera.

Alexander Pope (1688-1744) Poeta inglés.

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.

Proverbio judío

Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.

Martin Lutero (1483-1546) Reformador alemán.

De vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes.

Jules Renard (1864-1910) Escritor y dramaturgo francés.

Más rápido se coge al mentiroso que al cojo.

Refrán

Las mentiras más crueles son dichas en silencio.

Robert Louis Stevenson (1850-1894) Escritor británico.

Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentiras a medias, de ningún modo es una media verdad.

Jean Cocteau (1889-1963) Escritor, pintor, coreógrafo.

Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña.

Adolf Hitler (1889-1945) Dictador de la Alemania nazi.

El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.

Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

Los más rezan con los mismos labios que usan para mentir.

José Ingenieros (1877-1925) Filósofo y psicólogo argentino.

Hay que tener buena memoria después de haber mentido.

Pierre Corneille (1606-1684) Poeta y dramaturgo francés.

Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca.

Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.

No hay mayor mentira que la verdad mal entendida.

William James (1842-1910) Psicólogo y filósofo estadounidense.

El mentiroso siempre es pródigo en juramentos.

Pierre Corneille (1606-1684) Poeta y dramaturgo francés.

Ni la utilidad del mentir es sólida,ni el mal de la verdad perjudica mucho tiempo.

Juan Luis Vives (1492-1540) Humanista y filósofo español.

La mentira es un triste sustituto de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora.

Elbert Hubbard (1856-1915) Ensayista estadounidense.

Toda mentira de importancia necesita un detalle circunstancial para ser creída.

Prosper Mérimée (1803-1870) Escritor francés.

Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas.

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

Paul Joseph Goebbels (1897-1945) Político alemán.

Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa.

Alfred Adler (1870-1937) Psicólogo y psiquiatra austriaco.

La gran diferencia entre un gato y un mentiroso es que el gato tiene apenas nueve vidas.

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira.

Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

En estos tiempos que corren, en los que los bulos circulan como la pólvora, y la inmediatez hace que no se contrasten algunas informaciones, es difícil discernir entre la verdad y las mentiras.

Pero hay un antídoto muy potente: la lectura. No es nada nuevo. Ya lo decía el pensador chino Confucio (551 a.C.):

No importa lo ocupado que pienses que estás, debes encontrar tiempo para leer o entregarte a una ignorancia autoelegida.

Para estar bien informado, y poder analizar con criterio cuánta verdad tiene una noticia, no debemos escuchar únicamente a las personas que dicen lo que queremos oír, ni leer solo el medio de comunicación “de nuestra cuerda”.

Hay que tener espíritu crítico. En la medida de lo posible, debemos contrastar todo, lo que vemos, oímos y leemos. Y para ello solo queda recurrir a diferentes fuentes.

Aunque he empezado este post con las palabras “En estos tiempos que corren”, no he estado muy acertada al escribirlas, porque la verdad y las mentiras circulan desde que el mundo es mundo, no son exclusivas de la actualidad. Las siguientes frases célebres lo prueban. Espero que os gusten y os inciten a ver las cosas desde diferentes prismas.

Thomas Mann (1875-1955). Escritor alemán.

Del refranero popular.

Jules Renard (1864 – 1910). Escritor y dramaturgo francés.

Charles C. Colton (1780 – 1832). Clérigo y escritor inglés.

Esquilo (525 a.C – 455 a.C). Dramaturgo griego.

Martin Luther King (1929 – 1968). Activista por los derechos civiles de los afroamericanos.

Jean Cocteau (1889 – 1963). Poeta y cineasta francés.

Silvio Pellico (1789 – 1854). Escritor y poeta italiano.

Aristóteles (384 a.C-322 a.C). Filósofo griego.

Fernando de la Rúa (1937 – 2019). Abogado y político argentino.

Joseph Goebbels (1897 – 1945). Ministro de Propaganda del Tercer Reich.

Otto Von Bismarck (1815 – 1898). Estadista y político alemán.

Abraham Lincoln (1809 – 1865). Decimosexto presidente de los Estados Unidos.

Leonardo Da Vinci (1452 – 1519). Pintor y arquitecto del Renacimiento italiano.

Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.). Filósofo griego.

Esto es engañoso. No es la primera vez que Trump trata de ligar el terrorismo con la inmigración. Este mes, su administración publicó un informe asegurando que casi el 70% de las personas que han sido condenadas por crímenes relacionados con terrorismo internacional entre 2001 y 2016 fueron extranjeros que ingresaron legalmente a EEUU. Sin embargo, un reporte presentado en septiembre de 2017 por la organización New Americ, muestra que casi la mitad de los 415 casos de personas acusadas de terrorismo a las que le han hecho seguimiento eran ciudadanos nacidos en EEUU. David Sterman, analista de New America, explicó a Univision Noticias que la diferencia puede radicar en la manera cómo se recabaron los datos en el informe que utiliza Trump, que solo considera a convictos en cortes federales. Se dejaron fuera a personas procesadas en tribunales estatales o militares, como en el caso del ex mayor del ejército Nidal Hasan, quien en 2009 mató a 13 personas en Fort Hood, Texas, pese a que fue investigado por el FBI por sus vínculos con clérigos musulmanes radicales. Hassan fue procesado por asesinato y no por terrorismo.

Cómo los mentirosos crean una ilusión de verdad y cómo evitar caer en su trampa

  • Tom Stafford
  • BBC Future

7 noviembre 2016

Una mujer a la que le creció la nariz como a Pinocho

Fuente de la imagen, Thinkstock

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Repetir una mentira mil veces es una fórmula clásica para hacer que algo falso sea tomado por verdadero. Pero no es cien por cien efectiva.

«Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convierte en verdad», es una ley de propaganda con frecuencia atribuida al nazi Joseph Goebbels. Entre los psicólogos, esto se conoce como el efecto de la «ilusión de verdad».

Así es como funciona un experimento típico sobre esto: los participantes califican cuán ciertas puede ser las afirmaciones de un cuestionario de trivialidades, cosas como «una ciruela pasa es una ciruela seca».

A veces, estas afirmaciones son verdad (como esa), pero en ocasiones los participantes ven una versión paralela que no es verdad (algo así como «un dátil es una ciruela seca»).

Después de una pausa -de minutos o incluso semanas- los participantes repiten el procedimiento, pero esta vez algunas de las cosas que califican son nuevas, y otras ya las habían visto antes en la primera fase.

La principal conclusión es que la gente tiende a valorar los elementos que ha visto antes como más probables de ser ciertos, independientemente de si son verdad o no, al parecer por la única razón de que están más familiarizados con ellos.

No es toda la historia

De manera que aquí, capturado en el laboratorio, pareciera estar el origen de la frase de que si se repite una mentira muchas veces se convierte en la verdad.

El perfil oscurecido de dos hombres de espaldas. Al fondo, unas torres de electricidad

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Pudiera pensarse que desde los anunciantes hasta los políticos, pasando por los empresarios, se aprovechan del llamado efecto de «ilusión verdadera».

Y si miras a tu alrededor, pudieras comenzar a pensar que todo el mundo, desde los anunciantes a los políticos, se aprovechan de esta debilidad de la psicología humana.

Pero un resultado confiable en el laboratorio no es necesariamente un efecto importante sobre las creencias de las personas en la vida real.

Si realmente se pudiera hacer pasar como verdad por repetición una mentira, no habría necesidad de todas las otras técnicas de persuasión.

Un obstáculo es todo lo que ya conoces.

Incluso si una mentira suena plausible, ¿por qué dejar a un lado lo que sabes solo porque has oído repetidamente la mentira?

Recientemente, un equipo dirigido por Lisa Fazio, de la Universidad de Vanderbilt, realizó pruebas para determinar cómo el efecto de ilusión de verdad interactúa con nuestro conocimiento previo. ¿Afectaría nuestro conocimiento existente?

Los investigadores utilizaron parejas de afirmaciones verdaderas y falsas, pero también dividieron los elementos atendiendo a cuán probable era que los participantes conocieran la verdad.

Los resultados muestran que el efecto de ilusión de verdad funcionó con tanta fuerza para las cosas conocidas como para las desconocidas, lo que sugiere que el conocimiento previo no impedirá que la repetición cambie nuestros juicios de plausibilidad.

Para cubrir todas las bases, los investigadores realizaron un estudio en el que se pidió a los participantes que evaluaran cuán verdadera parecía cada afirmación en una escala de seis puntos, y otro en el que solo clasificaban cada hecho como «verdadero» o «falso».

La repetición elevó la afirmación en la escala de seis puntos y aumentó las probabilidades de que pudiera ser clasificada como verdadera.

Joseph Goebbels

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«Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convierte en verdad» es una frase que con frecuencia se atribuye al jefe de propaganda nazi Joseph Goebbels.

En cuanto a afirmaciones que eran reales o ficticias, conocidas o desconocidas, la repetición hizo que todas parecieran más creíbles.

Atajos y estrategias

En principio esto parece una mala noticia para la racionalidad humana, pero -y no puedo enfatizar esto lo suficiente- en la interpretación de la ciencia psicológica hay que mirar los números reales.

Lo que Fazio y sus colegas encontraron realmente es que la mayor influencia a la hora de juzgar un enunciado como verdadero fue … si realmente era cierto.

El efecto de repetición no pudo enmascarar la verdad. Con repetición o sin ella, la gente tendía a creer en los hechos reales en contraposición a las mentiras.

Esto demuestra algo fundamental acerca de cómo actualizar nuestras creencias: la repetición tiene un poder de hacer que las cosas suenen más ciertas, incluso cuando sabemos que no lo son, pero no anula el conocimiento.

La siguiente pregunta tiene que ser, ¿por qué puede suceder esto?

Imágenes desdibujadas de personas que suben por unas escaleras.

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Mantener una lógica rígida requiere de un gran esfuerzo por parte de nuestra mente.

La respuesta tiene que ver con el esfuerzo que se necesita para mantenerse rígidamente lógico ante cada información que se escucha.

Si cada vez que oyes algo lo evalúas contra todo lo que ya sabías, todavía estarías pensando en el desayuno en el momento de cenar.

Debido a que tenemos que hacer juicios rápidos, adoptamos atajos heurísticos que están a menudo más correctos que equivocados.

Basarse en la frecuencia con que has oído algo para juzgar cuán veraz se siente, es solo una estrategia.

Otros recursos

Si la repetición fuera la única cosa que influyera en lo que creemos, estaríamos en problemas, pero no es así. Todos podemos hacer valer facultades más amplias de razonamiento; aunque hay que reconocer que son un recurso limitado.

Nuestras mentes están atrapadas por la ilusión del efecto de verdad, porque nuestro instinto es usar atajos al juzgar el grado de verosimilitud de algo. A menudo esto funciona. A veces resulta engañoso.

Una vez que sabemos acerca del efecto, podemos protegernos contra él.

Parte de esto es comprobar por qué creemos en lo que creemos: ¿si algo suena plausible es porque realmente es cierto, o porque se nos ha sido dicho en repetidas ocasiones?

(Una forma de evitar caer en la mentira por repetición es) comprobar por qué creemos en lo que creemos: ¿si algo suena plausible es porque realmente es cierto?

Esta es la razón por la que los estudiosos está tan desesperados por proporcionar referencias: para que podamos rastrear el origen de cualquier afirmación, en lugar de tener que tomarla como un acto de fe.

Pero parte de protegerse contra la ilusión consiste en obligarnos a nosotros mismos a dejar de repetir falsedades.

Vivimos en un mundo donde los hechos importan, y deben importar. Si repites cosas sin molestarte en comprobar si son ciertas, estás ayudando a construir un mundo donde mentira y verdad son más fáciles de confundir.

Así que, por favor, piensa antes de repetir.

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