
Arqueología Mexicana, núm. 32, julio – agosto, 1998
Poder y política en el México prehispánico
Los pueblos mesoamericanos transitaron de formas básicas de organización hasta altos niveles de complejidad, en dicho tránsito, los asuntos relacionados con el ejercicio del poder –la legitimidad del mando de gobierno, la toma de decisiones, la guerra y la expansión, la sujeción política, el tributo, las fronteras, etc.– se volvieron cada vez más sofisticados y se constituyeron no sólo en elementos fundamentales de cohesión social, sino que se relacionaron, entre otros, con aspectos tales como el surgimiento y consolidación de centros urbanos, el control de los recursos económicos y la vida religiosa.
CONTENIDO
DOSIER: PODER Y POLÍTICA EN EL MÉXICO PREHISPÁNICO
Poder y política en el México prehispánico, pp. 4-5. Testimonios sobre la guerra durante el Clásico maya, David Stuart, pp. 6-13. El rey solar en Mesoamérica, Michel Graulich, pp. 14-21. El Estado teotihuacano, Linda Manzanilla, pp. 22-31. El reajuste mesoamericano, Enrique Nalda, pp. 32-41. La estructura interna de la Triple Alianza, Pedro Carrasco y Jesús Monjarás-Ruiz, pp. 42-49. Reino y reyes tarascos, Dominique Michelet, pp. 50-57. El altépetl o pueblo de indios. Expresión básica del cuerpo político mesoamericano, Bernardo García Martínez, pp. 58-65. El mundo maya rebelde, Jan de Vos, pp. 66-73.
SECCIONES
Cartas, pp. 2-3. Noticias, pp. 74-75. Reseñas, p. 76. Índice de imágenes, p. 77.
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Estado y sociedad en Mesoamérica
Cerámica de la Cultura de Nayarit (aprox. 100 a.C.-250 d.C.)
Durante milenios los habitantes del México vivieron en pequeñas bandas dedicados a la recolección y caza. Su organización social y política era relativamente sencilla ya que su forma de subsistencia no les permitía obtener excedentes de comida que pudieran convertirse en riqueza acumulable. Las diferencias sociales entre los integrantes del grupo eran menos pronunciadas y dependían del género, la edad, el conocimiento y las habilidades de cada miembro.
El descubrimiento de que otras especies podían ser domesticadas y utilizadas para su propio beneficio fue el paso crucial hacia el desarrollo de las civilizaciones. Con la aparición de la agricultura, los humanos pudieron contar provisiones seguras de alimento y prescindir de emigrar de región en región y, al asentarse en un lugar, pudieron construir comunidades más grandes y dedicarse a nuevas actividades. En las zonas más fértiles florecieron extensos asentamientos y surgieron hacia 2500 a.C. las primeras civilizaciones de Mesoamérica.
El término “civilización” hace referencia a organizaciones sociales complejas que se caracterizan por el modo de vida urbano, el desarrollo tecnológico, la división social del trabajo, la comercialización de los excedentes materiales (comida, cerámica, armas,…). Toda civilización utiliza formas de escritura para registrar las reglas, los ritos, el tiempo, los ciclos naturales (calendario) y la memoria del pasado.
Estado
Debido el desarrollo la agricultura, surgieron nuevas estructuras sociales y políticas complejas, de acuerdo con la interpretación del historiador Enrique Florescano surgieron entre 2500 y 1200 a.C. los primeros cacicazgos y a partir de la cultura olmeca los primeros Estados.
- En el cacicazgo, una élite empezó a destacarse y es dueño de ciertos saberes, al mismo tiempo que se hace de las fuerzas productivas; se establece una clara distinción entre el linaje dominante y el resto de la población. Para justificar esa distinción se desarrolla una ideología. Los mitos empiezan a legitimar las diferencias entre los hombres y adjudican tareas excepcionales a los jefes, quienes son descendientes directos de los dioses.
- El “estado” se puede considerar como una fase superior del cacicazgo. En él, se institucionaliza la diferencia entre los caciques (los jefes) y el pueblo. Una burocracia estatal empieza a administrar las fuerzas productivas y las tareas del pueblo. Se realizan obras públicas para las cuales se entrega un tributo.
Arte al servicio del Estado
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Cabezas Olmecas
Las cabezas olmecas son testimonio de la exaltación pública en Mesoamérica. El énfasis en la representación de rasgos distintivos, individuales sugiere que se trata de efigies de personas específicas.
Por otra parte, el enorme esfuerzo social necesario para producir las cabezas y situarlas en los centros ceremoniales, hace muy poco probable que los individuos aludidos fueran otros que los mismos monarcas de cada lugar. -
Cultura maya
En la cultura maya, la exaltación del poder del linaje dinástico y del monarca fue un tema fundamental.
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Máscara Teotihuacana
La mayor ciudad nunca exhibe a sus soberanos. Incluso las esculturas para decorar los restos funerarios, es solamente una máscara que evita cualquier expresión humana.
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Códice mixteco
De acuerdo con los recientes estudios de Maarten Jansen, describe el origen del mundo (árbol de la vida), el nacimiento de los dioses y el inicio de las dinastías mixtecas (ñuu dzaui) de Yuta Tnoho (Santiago Apoala),
A partir de entonces, el Estado se encargará de organizar la sociedad y el trabajo, de justiciar, del culto religioso, la educación así como la organización geográfica de la población. En el periodo clásico y posclásico coexistieron varias formas de ejercicio del poder estatal:
- El ejercicio de un poder centralizado por un gobernante quien heredaba el poder político, económico, social y cultural.
- El ejercicio de un poder centralizado por los sacerdotes, también conocido como una teocracia.
- El ejercicio de un poder colectivo generalmente caracterizado por un consejo de varios individuos o comunidades.
Las características de los estados variaban según los tiempos y los espacios. Así hubo grandes estados que formaban verdaderos imperios hasta ciudades-estado o altépetl que dominaban pequeñas localidades o regiones.
Sociedad
La organización política implicaba un reordenamiento social, desde el Preclásico (2500 a.C.), se evidencia una profunda división o estratificación social. En términos generales se distinguen en las civilizaciones mesoamericanas tres grupos sociales principales: la clase gobernante, los nobles y la gente común. Dentro de algunas sociedades sobresalen los comerciantes y artesanos como una clase social distintiva. La gente común vivía en barrios o pueblos donde no había una diferenciación social interna. Las familias vivían en condiciones de igualdad y solamente se destacaban los jefes o mayordomos quienes se encargaban de resolver los problemas y pleitos comunales.
División social mexica y maya
Pirámide social mexicaPirámide social maya
La sociedad mexica era altamente jerarquizada. El estrato dominante era el de los pipiltin, del que formaba parte el tlatoani; los señores subordinados a él, los pilli o nobles. El estrato inferior recibía el nombre genérico de macehualtin y lo constituía el común del pueblo; eran gobernados y tributarios de los pilli y se agrupaban en calpullis, es decir, barrios.
Para saber más revisa el objeto de aprendizaje cultura mexica
Con base en los glifos y estelas de Palenque y Copán, así como los murales de Bonampak se considera que en la cima de la pirámide social maya se ha reconstruido la siguiente pirámide social maya: en la cima se encontraba el Halach Uinic (hombre verdadero) que también se conocía con los apelativos Kin Ich (rostro solar), Wak Chan Ahau (Señor del cielo elevado), Ahau Tee (señor árbol) y Bacab (sustentador), entre otros. El Halach Uinic, formaba junto con los sacerdotes o Ah Kín Cob representaban el orden cósmico de los trece cielos del Chaan (cielo).
Luego seguía una élite Almene Hoob que se encargaba de las actividades políticas, económicas y administrativas de los centros ceremoniales y los Ppolom quienes se encargaban del comercio y de los Ppolomyok o mercaderes de pueblo. Esta élite representaba en la pirámide estrato medio del Caab, la tierra.
El estrato inferior de la pirámide consistía del pueblo llano de campesinos, artesanos, pescadores, cargadores y trabajadores conocidos como Yalba Unicob (hombres pequeños) o Ah Chembal Unicob (hombres sin ser grandes), quienes juntos con los esclavizados P’entoc (hombres) y Munach (mujeres) representaban las raíces del árbol cósmico y el estrato inferior de la pirámide social.
Desde el desciframiento del nombre de K’ak’ Upakal por David Kelley en Reference Kelley1968, se ha avanzado considerablemente en el entendimiento de la ciudad prehipánica de Chichén Itzá y la vida de este gobernante Maya, revelando un período de importantes cambios en la historia de esta cultura (Pérez de Heredia y Bíró Reference Pérez de Heredia and Bíró2017; Pérez de Heredia y Bíró Reference Pérez de Heredia, Bíró, Wren, Kristan-Graham, Spencer and Nygard2018). El mismo corresponde al período Clásico terminal (siglo noveno dC), el cual fue un breve período de intensa actividad constructiva en Chichén Itzá. En un lapso de tiempo relativamente corto fueron construidos varios edificios monumentales concentrados en las cercanías del Cenote Xtolok (Figura 1). Muchas de estas construcciones cuentan con inscripciones con fechas inaugurales, las cuales son los rasgos más fiables en que basar la cronología de la ciudad, y que se concentran entre 860 y 890 dC.
En términos de entender la organización política de Chichén Itzá, la propia cronología está en debate. La mayoría de los investigadores que abordan este tema, en las últimas tres décadas, ha operado bajo los modelos del ‘traslape total’ o del ‘traslape parcial’ (Sabloff y Andrews Reference Sabloff and Andrews V1986), los cuales consideran los sectores arquitectónicos “Maya” y “Tolteca”Footnote 1 de Chichén Itzá como total o parcialmente contemporáneos. Por ello debieron proveer un modelo de organización social que fuera capaz de explicar ambos fenómenos sincrónicamente, encontrando muchos problemas y contradicciones en este esfuerzo.
En cuanto a la cerámica de Chichen Itzá, en este trabajo seguimos un modelo cronológico de no traslape, como hicieron George Brainerd (Reference Brainerd1958) y Robert E. Smith (Reference Smith1971) anteriormente (con modificaciones en las fechas de inicio y fin de los complejos cerámicos Cehpech y Sotuta). Según este modelo tradicional, las construcciones asociadas “Mayas” y “Toltecas” son consideradas fenómenos secuenciales y, en consecuencia, la organización política ha de explicarse por separado (Pérez de Heredia Reference Pérez de Heredia2010; ver críticas a esta cronología en Johnson [Reference Johnson2015], Ringle [Reference Ringle2017] y Volta y Braswell [Reference Volta, Braswell and Braswell2014]). En este artículo nos concentramos en las construcciones “Mayas” del periodo Clásico terminal, correspondiente al siglo noveno dC. Una datación del inicio de la ciudad “Maya” de Chichén Itzá ligeramente después de 800 dC está soportada no solamente por el registro epigráfico (Boot Reference Boot2005; Thompson Reference Thompson1937) sino también por los análisis recientes de la evidencia cerámica (Pérez de Heredia Reference Pérez de Heredia2010).
Procederemos primero a revisar los modelos existentes de interpretación de la organización política de Chichén Itzá, con especial énfasis en los diferentes enfoques de interpretación, ya sean modelos de gobernante único o de más de un gobernante. Después presentaremos nuestra nueva interpretación, en la cual proponemos que el sistema de organización política cambió de un modelo de gobernante único del período Clásico Maya a un modelo más complejo en que el gobernante compartía autoridad con los miembros de la familia real y con la nobleza a través de dos grupos tríadicos, ambos comandados por K’ak’ Upakal. Adicionalmente, mostraremos como estos grupos políticos principales se dividieron la ciudad y el territorio circundante, seleccionando una localización de los grupos arquitectónicos en posiciones privilegiadas entre rejolladas, el tipo de tierra más valioso en las tierras bajas del norte dado que sirven de huertas para especies altamente apreciadas como el cacao. El Cenote Xtolok sirvió como eje de la configuración del nuevo desarrollo urbano proveyendo de una fuente permanente de agua, a la par de estar posiblemente sacralizado, como sugiere la cercana localización del edificio del Caracol, al cual podría haber estado unido ya desde esta época por un sacbe (calzada).
La Organización Política de Chichén Itzá: Interpretaciones Previas
Un problema recurrente para los estudiosos de la cultura Maya estriba en que las primeras fuentes españolas acerca de la historia del norte de Yucatán son muy confusas, cuando no abiertamente contradictorias. Esto es especialmente grave en lo que respecta a la organización política de Chichén Itzá (Boot Reference Boot2005). Por un lado, el obispo Diego de Landa menciona dos importantes participantes: el grupo Itzá y la persona histórica K’uk’ulkan, pero la relación entre ambos no era clara ni para el mismo fraile en aquel entonces. En otra ocasión se refiere a tres hermanos-sacerdotes que gobernaron simultáneamente en Chichén Itzá. Del mismo modo, las Relaciones Geográficas de Yucatán se refieren a un rey que gobernó Chichén Itzá, controlando desde allí una vasta área del sur de Mesoamérica (De la Garza et al. Reference De la Garza, Izquierdo, León Caźares and Figueroa1983).
Por otro lado, las fuentes coloniales nativas (como los Chilam Balam) contienen muchas referencias a los Itzá, y menos menciones de K’uk’ulkan. En cualquier caso, el género de los ciclos de k’atunes es difícil de ajustar consistentemente a los diferentes entramados arqueológicos, lo cual da lugar a diferentes cronologías que abarcan de la versión larga a la corta (Barrera Vázquez y Rendón Reference Barrera Vásquez and Rendón1948; Boot Reference Boot2005; Edmonson Reference Edmonson1982, Reference Edmonson1986; Roys Reference Roys, Pollock, Roys, Proskouriakoff and Ledyard Smith1962; Schele y Mathews Reference Schele and Mathews1998).
Desde los años 1930 hasta los 1970, la mayoría de los estudiosos coincidían en una interpretación general del auge y caída de Chichén Itzá con un periodo Maya y otro Tolteca (Morley 1946; Thompson 1954; Tozzer 1957). Sin embargo, en estas reconstrucciones la organización política del sitio nunca fue detallada, limitándose a describirla como una capital del Nuevo Imperio, o una capital del Imperio Tolteca.
Durante los años 1970 a 1990, datos de otros sitios arqueológicos del norte de Yucatán produjeron cambios en la cronología, con la presentación de modelos alternativos de secuencias cerámicas en los cuales se aceptaba una parcial o total contemporaneidad de los sectores “Maya” y “Tolteca” de la ciudad (e.g., Andrews y Robles Reference Andrews, Robles Castellanos, Chase and Rice1985; Andrews, Andrews V y Robles Reference Andrews, Wyllys, V and Robles Castellanos2003; Andrews V y Sabloff Reference Andrews, V, Sabloff, Sabloff, Wyllys and V1986; Kristan-Graham y Kowalski Reference Kristan-Graham, Kowalski, Kowalski and Kristan-Graham2007). Bajo este nuevo escenario de contemporaneidad, diversos estudiosos construyeron ideas acerca de la organización política del sitio (Boot Reference Boot2005:30; Kowalski y Kristan-Graham Reference Kristan-Graham, Kowalski, Kowalski and Kristan-Graham2007; Lincoln Reference Lincoln1990; Ringle Reference Ringle2004, Reference Ringle2009; Ringle et al. Reference Ringle, Gallareta Negrón and Bey1998:188-192; Schele y Freidel Reference Schele and Freidel1990:355; Schele y Mathews Reference Schele and Mathews1998:199-200; Wren y Schmidt Reference Wren, Schmidt and Patrick Culbert1991). En ellas Chichén Itzá se percibía como una de las ciudades tipo del período Epiclásico, a la manera de Cacaxtla, Xochicalco, o El Tajín.
No obstante, la mecánica de la organización sociopolítica y los detalles históricos continuaron siendo motivo de debate (Baudez y Latsanopoulos Reference Baudez and Latsanopoulos2010; Boot Reference Boot2005; Davoust Reference Davoust1977; Grube Reference Grube and Prem1994, Reference Grube and Prem2003; Grube y Krochok Reference Grube, Krochock, Kowalski and Kristan-Graham2007; Ringle Reference Ringle2004, Reference Ringle2009; Ringle et al. Reference Ringle, Gallareta Negrón and Bey1998; Schele y Freidel Reference Schele and Freidel1990:346-376; Schele y Mathews Reference Schele and Mathews1998:197-25). En este sentido, existía un desacuerdo en cuanto a la organización política, con algunos investigadores soportando la idea de un gobernante supremo, mientras otros proponían el gobierno de más de un rey simultáneamente. A modo de ejemplo se puede mencionar a Linda Schele y David Freidel (Reference Schele and Freidel1990:348) quienes reconstruyeron tres grupos de hermanos (o familias) sugiriendo que ellos controlaron la ciudad entre 800 y 1000 dC (ver también Schele y Mathews [Reference Schele and Mathews1998:198-199]). Aunque esta idea gozó de cierta popularidad en su momento, poco después otros epigrafistas determinaron que muchos de los miembros de esos grupos propuestos no eran personajes históricos sino dioses, reduciendo significativamente el número de los actores involucrados en la política de Chichén Itzá.
Por su parte, Alexander Voss y Jürgen Kremer (Reference Voss, Kremer, Colas, Delvendahl, Kuhnert and Schubart2000) propusieron que en el siglo noveno dC Chichén Itzá dominó a Yula, Halakal y Ek Balam, estando gobernada por un triunvirato que incluía tres títulos diferentes: el Capitán Disco Solar, el Capitán Serpiente y el Kokom. Propusieron que el Capitán Disco Solar evolucionó después hacia el Ah Canul mientras el k’uhul kokom se convirtió en un oficio-patronímico en Mayapán (Voss y Kremer Reference Voss, Kremer, Colas, Delvendahl, Kuhnert and Schubart2000:169). Asimismo, consideraron la posibilidad de que estos tres señores fuesen los mismos que los hermanos-sacerdotes mencionados por Landa (Voss y Kremer Reference Voss, Kremer, Colas, Delvendahl, Kuhnert and Schubart2000: 171).
Diversos estudiosos han propuesto que existió un sistema dual de gobierno en Chichén Itzá, donde el primer gobernante mantendría mayor autoridad que el segundo. William Ringle (Reference Ringle2004:213) ha sugerido que un líder central gobernaba Chichén Itzá a través de un consejo, donde el líder supremo tendría la supremacía como capitán de guerra. Por el contrario, Eric Boot (Reference Boot2005) argumentó que el concepto de multepal (gobierno compartido) no existió en Chichén Itzá, proponiendo en cambio que el gobernante supremo era K’ak’ Upakal y su oficio (k’uhul ajaw) estaba simbolizado por el “Capitan Disco Solar”, mientras su hermano K’inil Kopol habría tenido un oficio religioso. Este autor comparó este caso con un par de gobernantes de los Itzá del período colonial del Lago Petén Itzá, advirtiendo finalmente que, aunque K’ak’ Upakal fue posiblemente el gobernante supremo, no existe evidencia explícita de ello (tal como la fórmula de acceso de otros textos del Clásico; Boot Reference Boot2005:428). Más recientemente, Nikolai Grube y Ruth Krochock han notado que, aparte de K’ak’ Upakal, su hermano también gobernó en la ciudad, aunque en un rango menor, admitiendo que no existen en los textos “indicaciones claras de la jerarquía entre ambos hermanos” (Reference Grube, Krochock, Kowalski and Kristan-Graham2007:240).