
Un año sabático es el período de tiempo que una persona decide dedicar completamente a intereses personales, dejando a un lado sus responsabilidades laborales o académicas. En muchos casos, por cuenta propia o exigencia de las mismas o por problemas diversos.[1]
Etimología
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La palabra hebrea šhabbat (שַׁבָּת) significa «el [día] de descanso» y se refiere al cese o descanso de trabajo. A su vez, el sábado también deriva de la misma palabra.
Historia
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Su origen se remonta a milenios atrás, cuando los hebreos se tomaban el séptimo año de la cosecha para el descanso. El año sabático era una costumbre agrícola muy respetada y permitía dejar la tierra sin trabajar para su reposición, en barbecho, después de 6 años consecutivos de cosecha.
Práctica profesional
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Actualmente, en ciertas instituciones académicas, el año sabático es el período de tiempo que los profesores dedican al estudio, a la investigación o la realización de actividades que conlleven la superación académica. Usualmente se recibe sueldo durante el mismo y también es cierto que existen legislaciones que prohíben o no la realización de esta práctica.
Referencias
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Publicado, 08-05-2018
Luego de pasar años estudiando o trabajando sin descanso, o haciendo ambas cosas a la vez, a veces es necesario parar durante un tiempo. ¿Alguna vez consideraste tomarte un año sabático?
La palabra “sabático” proviene del término judío Sabbath. Quienes profesan dicha religión destinan un día a la semana, el sábado, fundamentalmente al descanso y la reflexión. En el cristianismo el día que posee un fin similar es el domingo.
El año sabático consiste en que las personas dejan de lado sus obligaciones académicas o laborales habituales, para dedicarse por completo a otras actividades o el descanso. No existe una regla respecto a lo que se debe hacer durante un año sabático.
En el caso de algunos profesionales, como los docentes, es un año dedicado a profundizar en sus estudios y actualizarse. Para otras personas es simplemente un tiempo de descansar y reponer energías. Algunos destinan este tiempo a reflexionar y resolver cuestiones personales. Otros viajan, por ejemplo.
Otra alternativa, sin embargo, es destinar el tiempo de nuestro año sabático a ayudar. Son numerosas las ONG en todo el mundo que requieren de voluntarios. Esto nos permite desarrollarnos tanto a nivel humano como profesional, pudiendo desempeñar tareas en el área de nuestra especialidad, o simplemente defendiendo una causa que creamos justa.
De todas maneras, hay algunas cuestiones negativas asociadas a este fenómeno. Independientemente de que no se planee viajar por el mundo durante un año entero, hay gastos asociados a las necesidades básicas que siempre habrá que cubrir. Esto determina que no muchos pueden darse el lujo de tomar un año entero de descanso.
Una posible solución a lo anterior es trabajar. Esto no implica que deje de ser un año sabático, se pueden desempeñar actividades alternativas como enseñar nuestro idioma en otro lugar o dar clases de alguna disciplina que tengamos como hobby.
Otro problema a contemplar es desacostumbrarse a llevar un determinado ritmo de vida. Si bien será un alivio, luego se torna difícil volver a retomar las actividades previas. Si lo pasamos en otro lugar, también será momento de retomar vínculos y amistades.
Entre quienes han optado por un año sabático en algún momento, hay distintas posturas. Algunos se arrepienten. Otros creen que fue la mejor decisión que pusieron tomar. Es un momento ideal para revisar los logros alcanzados y fijarse nuevos objetivos, conocerse a uno mismo y reordenar prioridades. El provecho que se puede sacar de esta experiencia, en definitiva, depende de cada uno.
¿Tomaste un año sabático alguna vez? ¿Lo harías?
Te explicamos qué es un año sabático, el origen de esta práctica y cuáles son sus beneficios. Además, te damos ideas para implementarlo.
¿Qué es un año sabático?
Un año sabático es un lapso de doce meses durante el cual un profesional, normalmente académico, se aleja del trabajo y se dedica por completo a su desarrollo y formación individual y a sus intereses particulares. Su nombre proviene de la palabra judía shabbat, con la cual se denomina al sábado, el día de descanso semanal en la tradición judía.
Los años sabáticos son comunes en el mundo académico, ya que permiten a los profesores investigar, formarse y llevar adelante publicaciones. Este tipo de oportunidades se ofrecen a los profesores de trayectoria, a quienes la institución garantiza el cobro de su salario ordinario durante el disfrute de su año sabático.
El término, sin embargo, se utiliza también en otras áreas profesionales, pero en este caso se refiere a un año de descanso autofinanciado, que un trabajador se toma para descansar o dedicarse a otro tipo de actividades, como el voluntariado y las causas sociales. También es frecuente que los estudiantes universitarios se tomen un año sabático tras terminar la carrera, para viajar o vivir en el extranjero y prepararse para su ingreso al mundo laboral.
Ver además: Actividades recreativas
Origen del año sabático
La práctica del año sabático data de la Antigüedad agrícola, específicamente de la tradición hebrea, en la que era común tomar el séptimo año de cosecha como un período de descanso, no solo para favorecer la salud de los agricultores, sino para permitir al suelo recuperarse luego de seis años consecutivos de cosecha. A esta práctica se la conoce tradicionalmente como barbecho.
Ideas para hacer un año sabático
A continuación, se exploran algunas de las posibilidades que un año sabático permite:
- Trabajar o estudiar en el extranjero. Esto es lo que muchos docentes universitarios hacen durante su año sabático: aplican a sistemas de intercambio o aceptan trabajar como profesores invitados, para continuar su formación y probar los recursos de otras instituciones.
- Aprender un nuevo idioma. Muchas personas toman un año sabático para dedicarse a adquirir una lengua, quizás no a un nivel profesional, pero sí básico o incluso intermedio, dependiendo de qué tan intenso sea el ritmo de estudio.
- Hacer voluntariado. El año sabático puede ser el tiempo idóneo para comprometerse con causas en pro del bienestar común, lo que no solo brinda nuevas oportunidades y conocimientos, sino que permite colaborar con algún área o institución. El ecologismo, el trabajo social y otras formas de lucha social tienen espacios para voluntarios.
- Cultivar un hobby. El año sabático puede ser un lapso ideal para dedicar las energías necesarias a aprender a tocar un instrumento, a completar una colección o mejorar en un deporte.
- Emprender un posgrado. Durante el año sabático se puede volver a la universidad para hacer algún curso o posgrado. Para esto, sin duda, será indispensable elegir bien qué estudiar y por cuánto tiempo.
- Hacer un viaje. Muchas personas se toman un año sabático para viajar por alguna parte de mundo, o tener la experiencia de vivir por un tiempo determinado en otro lugar.
- Hacer cambios vitales profundos. Ya se trate de cambiar de domicilio, renovar la casa o buscar otro empleo, el año sabático puede ser el período idóneo para emprender cambios sustanciales en nuestra manera de vivir.
Beneficios de un año sabático
Los años sabáticos brindan un lapso libre para emprender nuevos retos y dedicar energías a planes pospuestos. Esto permite que el individuo pueda desarrollar actividades de distinta índole tanto en el plano académico como social o laboral. Ya sea emprendiendo un viaje, realizando un voluntariado o apuntándose a un curso, la persona puede salir a descubrir qué es lo que realmente le gusta, conocer nuevos individuos y realidades, ser autosuficiente, lograr independencia o disfrutar.
Además, un año sabático puede ayudar a construir una mirada más fresca y energizada de la vida, del trabajo y de las relaciones. Al extraer al individuo de su rutina laboral, este puede cambiar de perspectiva, y puede ayudarle a ver aspectos de la propia vida que puede mejorar o que no resultan satisfactorios.
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