Sinonimo de pasion

Sinónimo de pasión

25 sinónimos de pasión en 5 sentidos de la palabra pasión:

Padecimiento:

1 padecimiento, sufrimiento, martirio, aflicción.Ejemplo: Las pasiones del ánimo lo subyugaban.

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Inclinación:

2 inclinación, preferencia, predilección, estima, afecto, atracción.Ejemplo: Siento pasión por los deportes.

Vehemencia:

3 vehemencia, ardor, arrebatamiento, calor, entusiasmo, fervor, ímpetu, emoción.Ejemplo: Fue un discurso muy emotivo, expresado con gran pasión.

Veneración:

4 veneración, adoración, fascinación, afición.Ejemplo: Su pasión por el deporte llegaba a ser enfermiza.

Deseo erótico:

5 lujuria, concupiscencia, deseo.Ejemplo: Descubrió en su interior el latir de una pasión.

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pasión

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La ficha

41 Festival de la Guitarra de Córdoba

**** Orquesta Joven de Andalucía. Directora: Lucía Marín. Guitarra solista: María Esther Guzmán. Programa: Giuseppe Verdi: La forza del destino (obertura). Joaquín Rodrigo: Fantasía para un gentilhombre, concierto para guitarra y orquesta. Piotr Ilich Tchaikovsky: Sinfonía nº5 Op. 64. Fecha: viernes 8 de julio. Lugar: Gran Teatro. Media entrada.

Qué emocionante es ver la felicidad y la ilusión entre los componentes de una orquesta joven: las sonrisas, las miradas cómplices, los apoyos silenciosos incluso cuando el concertino está dando un La para comprobar la afinación. Estas sensaciones cargaron anoche de electricidad el Gran Teatro, regalándonos una velada musical de impecable calidad dentro del Festival de la Guitarra.

La entrada de la directora Lucía Marín provocó un estruendoso aplauso, ¡y no es para menos! Tiene un gesto precioso, se esmera en la claridad y lidera con amabilidad y energía, una mezcla peculiar e innegablemente efectiva. Inauguraron el concierto con la obertura de La forza del destino de Verdi.

La pasión de una orquesta joven que sigue con devoción a su directora se ejemplificó en la fuerza y los contrastes conseguidos en esta obra. La cuerda brilló especialmente, con afinación incluso en los pasajes más agudos y rápidos. La coordinación en las escalas y las pausas requeridas atraparon al público.

Después de las reubicaciones de plantilla, apareció la guitarrista María Esther Guzmán para interpretar la Fantasía para un gentilhombre, uno de los conciertos para guitarra y orquesta más conocidos de Joaquín Rodrigo -con el permiso del Concierto de Aranjuez-.

La guitarrista nos ofreció una lectura cuidada, madura y de estabilidad técnica. Su característico timbre metálico imperó durante toda la obra, puesto que en contadas ocasiones cambió su muñeca de lugar u orientación (siempre pegada al puente).

María Esther Guzmán nunca se ha caracterizado por la dulzura en la pulsación, pero aún así hay que reconocer que el micrófono puede modificar estos parámetros. La preciosa melodía de La españoleta requería un sonido hondo y cercano a los armónicos del violonchelo, como se pueden escuchar en las versiones de Andrés Segovia, Javier Riba o Pablo Sáinz Villegas.

En su lugar, María Esther optó por la sonoridad del violín. Este hecho le hizo brillar en la fanfarria, puesto que casaba perfectamente con el estilo, a un tempo muy lucido destacando las famosas disonancias rodriguescas. La sección de viento de la orquesta demostró un alto nivel, en especial el piccolo, realizando con facilidad las respuestas de La danza de las hachas. Tras una más que correcta cadencia y un final muy coordinado, consiguió el aplauso del público.

Surge así una pregunta que sería interesante de plantear: si en la OJA se le da la oportunidad a artistas jóvenes para ganar experiencia y demostrar su talento y sus ganas, ¿por qué no habrán querido apostar por una guitarrista joven que esté empezando su carrera concertística? Sería un acierto conceder la oportunidad de debutar con orquesta a artistas que no tienen todavía la carrera hecha y derecha. Quién sabe, quizás el año que viene podamos revivir la pasión de una orquesta joven unida a la emoción de una guitarrista joven, ¿ocurrirá?

Tras un breve descanso, canalizaron esta energía de pasión en la Sinfonía nº 5 op. 64 de Tchaikovsky, guiados por la elegancia majestuosa de Lucía Marín. Destacar de esta obra el precioso solo de trompa del andante cantabile, sumada a la justa intensidad de los violonchelos. El largo aplauso del público ha sentenciado al concierto: especial, lleno de ilusión, y, por qué no, de pasión.

Hace 70 años, cuando un puñado de obreros decidió fusionar dos equipos en un naciente pero próspero fútbol colombiano, no llegaron a dimensionar en lo que se transformaría, lo que ahora todos conocen como Atlético Nacional.

Más allá de dos colores, el equipo ‘verdolaga’ es el símbolo de un país, de cada uno de los pueblos y ciudades que compone Colombia. La pasión que uno a uno de sus hinchas profesa por dos colores va más allá de toda lógica. Que la esperanza es verde y la pureza es blanca, en eso no se equivocaron quienes fundaron esta fábrica de amistades, sueños, amores, risas y algunas penas. Porque el fútbol como en la vida, siempre habrán unas de cal y otras de arena.

Y cada época tiene su afán; en los cincuentas  que cuándo llegará el primer campeonato, después el letargo de casi dos décadas para saborear el éxito, no amilanó a los entusiastas seguidores que en el Valle de Aburrá portaban orgullosos estos colores. Llegaron los setentas el ambiente tanguero y de arrabal se adueñaba de esa camiseta a rayas que tanto amor por el buen fútbol se desplegó.

El ‘maestro’ nos enseñó a que la pasión no se negocia y que ‘a la gloria no se llega por un camino de rosas’. Ese ha sido un sello tan indeleble que nos une al sur del continente.

Luego llegó ‘Pacho’ después de impregnarse de todo aquello que Zubeldía le heredó, que los peruanos con su talento y su magia nos llenaron el corazón. El ‘kinder’ que transformó el fútbol colombiano llegó a su graduación con la ansiada Copa Libertadores, el 31 de mayo de 1989.  Ya no eran miles, sino millones los enamorados por esta causa nacional.

En los noventas, pasamos de actor de reparto, a protagonista. Adquirimos responsabilidades, envidias y ambientes hostiles de otros lugares del país, que ni uniéndose logran hacerle contrapeso al Rey de Copas.

En los 2000 llegó la cosecha más dulce y el idilio siguió creciendo más y más. Embriagados de Copas a más no poder, monarcas en Colombia, en el exterior nos ganamos un respeto. “El Atanasio te mata” dicen en acento argentino, en portugués y hasta en inglés.

Momentos e instantes como el gol de Valoy o el de Berrío. Son la prueba de que estamos vivos y la vida es bella ante tantas adversidades. La libreta de Osorio, las ojeras de Rueda, el método de Lillo. Finales ganadas y otras que aunque perdimos, estrechamos amistades y enlazamos hermandades. Atlético Nacional es la pasión misma del colombiano. La osadía del costeño, el cálculo metódico del capitalino, la sabrosura del caleño, el ímpetu del paisa

No se equivocaron nunca aquellos muchachos en que Nacional reúne todos los ingredientes para ser ese buen amigo que en cada campaña estamos con él, que como cualquier ser querido nos saca ‘rabias’ pero siempre será un motivo de orgullo, de contar lo que somos y de expresarnos donde quiera que estemos. El ‘verde’ es más que 90 minutos: es una vida entera enamorado del verde y el blanco. 

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